El por qué de un pienso sin cereales

12-03-18

Los gatos son animales estrictamente carnívoros. Los gatos silvestres de los cuales provienen por evolución nuestros gatos domésticos, eran animales depredadores: se cazaban ellos mismos sus propias presas que les servían de alimento. Alguna vez, podían atacar un nido, y comer los huevos que había, o comer algo de verduras o hierbas para purgarse. También encontraban algo de hierba en los estómagos de sus presas. Esto hacía que, en concepto porcentual, la alimentación de los gatos salvajes, estuviera compuesta en su mayor parte de carne (un 75%- 80%), y el resto de hierbas y otros complementos como pueden ser los huevos.

Debido a esto, el organismo de los gatos está preparado para digerir y metabolizar sobretodo carnes, con los pequeños porcentajes de complementos. El organismo de los gatos no está preparado para metabolizar cereales, ya que son unos alimentos que en su estado salvaje no comerían de forma voluntaria.

Cuando algunos fabricantes de pienso empezaron a elaborar recetas para alimentar gatos, introdujeron los cereales como base de la alimentación, ya que son una fuente de energía mucho más económica que las carnes. Como esto hacía que el alimento fuera poco apetecible para el gato, le añadían sales y grasas, para aumentarle el sabor y que el gato lo aceptara. Durante años, no se sabía que estas recetas podían ser tan perjudiciales. Ha sido el paso de los años, el descubrir que los gatos alimentados con dietas comerciales elaboradas con recetas poco adecuadas tenían varias enfermedades comunes, lo que ha hecho saltar la alarma.

Alimentar a un gato con una receta con gran cantidad de cereales, una fuente proteica de bajo valor biológico (proteínas que vienen de desechos cárnicos como pueden ser cabezas, pezuñas, vísceras, huesos, plumas, etc.), alto contenido graso y de sales trae problemas de salud tan variados y graves como pueden ser problemas urinarios (cálculos urinarios de varias composiciones), alergias alimentarias, insuficiencia renal y/o hepática, diabetes, enteritis hemorrágicas, gastritis crónicas, y muchas otras.

La alimentación de los gatos silvestres antepasados de nuestros gatos domésticos tenía una base de un 75% aproximado de origen animal y un 25 % aproximado de otros complementos. Es inconcebible que haya dietas comerciales cuyos porcentajes estén intercambiados, y estén compuestos en un 25% de origen animal, y un 75% de origen vegetal. 

Por tanto, el alimento adecuado para un gato sano estará compuesto en su mayor parte por proteínas de alto valor biológico (aquellas proteínas que provienen de carne magra, músculo, no de desechos, vísceras, o harinas elaboradas de huesoso, plumas o pelos), y en un menor porcentaje por vegetales, tubérculos, hierbas o huevos. Hablamos de un 75%-80% de carne fresca. Hemos de saber que en las listas de ingredientes de los piensos, estos  están ordenados por la cantidad, de mayor a menor. Es decir, los ingredientes que salen en primer lugar son los que hay en mayor cantidad en el pienso. Será primordial que los primeros ingredientes listados sean, por tanto, carnes.

Resumiendo, gastando un poco más de dinero en un alimento de calidad, vamos a ahorrar mucho en facturas veterinarias. Y sobretodo vamos a ahorrarle a nuestro gato el riesgo de contraer una enfermedad grave crónica, a veces irreversible, o incluso sin solución. Además, al ser un pienso de mejor calidad, más acorde con sus necesidades biológicas, comprobaremos que el gato se sacia antes, por lo que el gasto en cantidad de pienso es mucho menor, rebajándose aún más la diferencia de precio.

Cada vez hay más marcas que apuestan por sacar una línea de alimentos sin cereales, por lo que cada vez tenemos más marcas entre las que elegir.