Abriendo los ojos: Historia de una loca de los gatos.

03-06-19

¡Buenas! Soy Carol y soy alimentadora en colonias de gatos. Esta gente de Barcelona Gat i Gos me pide que os explique cómo empecé en este mundillo y supongo que se podría decir que empecé abriendo los ojos.

Siempre he estado vinculada al puerto de Barcelona y siempre me han gustado los gatos, poco sabía que esas dos piezas acabarían encajando y cambiándome la vida. En mis años mozos era normal ver gatos callejeros, estaban hechos polvo, a merced de cualquier chalado, reproduciéndose sin control y sin protección de las instituciones. Formaban parte del paisaje y a la vez eran invisibles, solo unas pocas locas de los gatos se preocupaban por ellos. Yo estaba en ese plan, que los veía y no los veía, hasta que me crucé con mi primera mini colonia. Eran cuatro gatos (literal) y empecé a alimentarlos porque me pillaba de paso. En ese momento no sabía nada del método CES ni de poner comederos, simplemente les llevaba latitas y ellos me esperaban cada mañana. 

 

 

Hasta que un día me di de bruces con la realidad. Me encontré con un peque de días de vida tirado en el suelo. Ahí estaba arrastrándose al sol y a merced de las gaviotas.

De un tubo cercano salía un maullido desesperado de otro gatito. Recogí al peque, saqué al hermanito y me puse a buscar por si había más y lo que encontré fue a su madre muerta. Era una gata joven (menos de un año) y esta era su primera camada.

No podía pasar de largo, tenía que salvarlos por pena y por hacer algo bueno por su madre muerta a la que había estado alimentando durante meses. Por suerte años atrás una tercera persona me había pedido hiciese una foto y que la mandara por SMS a alguien de una protectora (su móvil no podía y no había guasap. Soy más vieja que una montaña, si). Como buena Diógenes de los datos conservaba el SMS y así fue como contacté con Barcelona Gat i Gos. Les llevé los peques y la cosa no hubiera pasado de ahí si no me hubieran salido más gatitos (4) en la mini colonia. En este caso eran de la abuela de los peques que había rescatado con anterioridad.

 

Esta última gata, ahora de nombre Aya, está felizmente adoptada igual que sus hijos y me encanta verla en Instagram viviendo como una marquesa. 

De esta manera me convertí en los ojos de la protectora dentro del puerto. Pero esto te atrapa y cada vez te involucras más. Un buen alimentador que se preocupe de sus gatos hará lo posible por esterilizarlos y mantenerlos sanos. Y si tienes la suerte de dar con una buena protectora (como es mi caso) la colaboración se irá estrechando con el tiempo. Al final acabas ayudando en las capturas porque hay gatos que solo salen contigo o solo confían en ti. Los alimentadores establecemos un vínculo y somos quienes más los conocemos, por eso sabemos si han perdido peso, si están apáticos, sin tienen calvas, heridas, etc. Y así fue como acabaron prestándome un remolque para mi bici y dándome acceso a jaulas trampa.

 

 

También los he acompañado a capturar y he visitado sus colonias y su refugio. Además, me proporcionan pienso y latas (aprovecho para agradecer a los teamers, las donaciones, los que compráis en la paradeta, etc. Sin vosotros no sería posible). 

De eso ya hace unos añitos y en todo este tiempo me han salido más colonias entre heredadas y descubiertas. Por ejemplo, heredé una de un señor mayor que se puso malo, iba a ser por un tiempo, pero acabé yendo varias veces por semana (esta la compartía con otro alimentador). También descubrí varias colonias, más que nada porque cuando abres los ojos empiezas a ver gatos por todas partes, se acabó la ceguera selectiva. Hay quien va por un bosque y no ve ni un árbol, pero los fotógrafos de naturaleza (otro de mis hobbies) vemos pájaros, nidos, insectos, etc. Y con esta nueva súper visión la verdad es que el mundo se disfruta más y tiene más colorido.

 

 

También te encuentras con más sustos en forma de gatitos lactantes y gatos enfermos y en este punto reconozco que no podría salvar a tantos si no fuera por la protectora. Pero merece la pena. A veces hay finales tristes porque la naturaleza es sabia y hermosa pero también puede ser cruel. También hay finales felices (la mayoría) y eso es lo que te anima, eso y que estableces vínculos con tus colonias y no puedes pasar de ellos o dejarlos.    

Espero que no se os haya hecho largo y os invito a participar y formar parte de este gran proyecto. No puedes cambiar el mundo, pero puedes mejorar tu pequeña parcela. 

También os invito a disfrutar de las historias gatunas de esta página, por ejemplo, la de Madar, un malote que pertenecía a una de mis colonias y que está en acogida por la Asociación.  

 

Un besazo de una loca de los gatos muy orgullosa de serlo. 

 

Autor: Carol GB


La madre de todos los gatos (El Periódico)