En busca de un retiro feliz, por Gordi

03-06-19

En busca de un retiro feliz, por Gordi

Buenas tardes,
Soy Gordi, soy gata, soy tricolor y soy anciana. Quizás te preguntes cuántos años tengo, y no te lo sabré contestar. Vosotros, los humanos, poseéis los calendarios. Nosotros, los gatos, poseemos el tiempo. Sólo sé que mis épocas de juegos y travesuras quedaron atrás hace muchas estaciones ya. ¿13 vueltas del sol? ¿14? ¿Quién lo sabe? Y qué más dará.
Estos años los he pasado rodeada de peligros, sobreviviendo gracias a mi cuidadora y gracias a esa astucia que sólo los gatos ferales más ancianos poseemos. La calle no es fácil, lograr vivir en la calle no es para cualquiera, llegar a anciano en la calle es cosa de pocos privilegiados. 
No os lo voy a negar, a mi edad, ya no estoy para más tonterías: quiero un retiro feliz y cómodo, con un sofá, latitas suculentas y muchos arrumacos. No quiero pasar más calor abrasador en el sol del mediodía de verano, ni más inviernos helados. Prefiero ver la lluvia otoñal tras una ventana, bien sequita a resguardo en mi hogar. Y que cuando llegue la primavera, y las horas de sol se alarguen, que esas horas de sol me cojan sesteando en el poyete de mi ventana preferida de mi nueva casa. 
Tranquilos, que he venido aquí como otros compañeros a contaros mi historia, así que no me iré sin antes haberos explicado como llegué a Barcelona Gat i Gos. Espero que disfrutéis tanto de oírla, como yo de contarla. 
Nos vemos mañana.

 

En busca de un retiro feliz, por Gordi (II)