Joan

Joan Joan, nuestro Joan. Me resisto a creer que escribo esto, no puede ser verdad.

Cuando llegaste, nos dijeron que eras chica "vaya gataza!" Luego descubrimos que no, que era un error.
Tan asustado, tan nervioso, que te querías fundir en el box, o quizás fundirte a través de los barrotes. Poco a poco, nuestras palabras de cariño, nuestros gestos de amor te hicieron ver que nadie te iba a hacer daño, aquí no! Aquí somos "de los vuestros", os adoramos. Y tú nos correspondiste de la misma manera, simpático, bonachón, siempre dispuesto a recibir cariño.
Pero de repente, quien sabe porqué, enfermaste. De la manera más cruel, rápida y letal. Corrimos mucho, pero tu enfermedad fue más rápida, más despiadada.
Hoy, mientras hablaba con la veterinaria de ti, hasta ella me decía que sentía mucho tu partida. Sólo te conoció ya enfermo, pero aún así le demostraste que eras un bonachón "una pena, lo conocí ya pachucho, pero qué buenazo era.. Ya se le veía que era simpaticote".

Tan sólo te hemos disfrutado unas semanas, pero nos has calado muy hondo a todos los afortunados que nos cruzamos en tu camino.
Vuela libre, sin dolor, gatazo enorme.